martes, 12 de agosto de 2014

#DIABETES: aspectos básicos de la enfermedad

Diabetes: los aspectos básicos de la enfermedad

En el marco del 74° encuentro científico anual de la Asociación Americana de Diabetes (ADA)

 que se llevó a cabo en San Francisco, California, el laboratorio MSD presentó un simposio sobre 

la importancia de individualizar los tratamientos y el control de los niveles de azúcar en sangre.

Gabriela Lima

Foto: Getty
@glimaa
Lograr el control de los niveles de azúcar en sangre sigue representando un desafío para las personas que viven con diabetes. Un  análisis de las estadísticas recabadas entre 2007 y 2010 en Estados Unidos, muestra que sólo la mitad de las personas con diabetes alcanzan los niveles de hemoglobina glucosilada o HbA1c recomendados por la Asociación Americana de Diabetes (ADA, según sus siglas en inglés).
La importancia de individualizar el tratamiento de la diabetes tipo 2, eligiendo un  esquema terapéutico que provea menos riesgos de sufrir episodios de hipoglucemia y una mayor adherencia al tratamiento, fue analizada por expertos internacionales que participaron en el simposio“Tratamiento Individualizado para la Atención de Pacientes con Diabetes Tipo 2: Puntos de Vista Científicos y Clínicos recientes”, organizado por MSD  en el marco del 74° encuentro científico anual de la Asociación Americana de Diabetes (ADA). El evento reunió a más de 14,000 profesionales de la salud de todo el mundo para compartir las últimas novedades en investigación, tratamientos y avances hacia la cura de la diabetes. 
El doctor Claudio González, médico farmacólogo, profesor titular de Farmacología en la Maestría en Diabetes en la Universidad del Salvador y Director de Asuntos Médicos para Latam de MSD conversó con Terra acerca de esta enfermedad:
“La diabetes es una enfermedad que se diagnostica por niveles elevados de glucosa en sangre (glucemia) y se debe a una insuficiente actividad de la insulina, una hormona que produce el páncreas –que se ocupa de mantener los nieles de glucosa en sangre en un rango adecuado-. La glucemia elevada altera todo el metabolismo”, señala el especialista.
Existen distintos tipos de diabetes:
  • Diabetes tipo I (se diagnostica en niños y dependen de la aplicación de insulina)
  • Diabetes tipo II (se da a partir de los 45 años, por lo general en personas con exceso de peso y suele manejarse con dieta, medicación y ejercicio, aunque algunos pacientes requieren insulina para evitar complicaciones)
  • Diabetes gestacional (se produce durante el embarazo)
La Diabetes Tipo II es la más común (el 90% de los diabéticos padecen Diabetes Tipo II) y la padecen entre el 8 y el 10% de los argentinos mayores de 20 años.
“Así como la diabetes tipo I comienza dramáticamente (por ejemplo, con una descompensación severa por la hiperglucemia, que puede incluso llegar al coma) la diabetes tipo II comienza lentamente por lo general después de los 45 años y no se notan grandes síntomas hasta que aparecen las complicaciones crónicas, que pueden ser muy importantes –advierte el Dr. González-: la diabetes tipo II aumenta de 2 a 4 veces el riesgo de padecer un infarto de miocardio, es la primera causa de ceguera no traumática, es la primera causa de insuficiencia renal crónica, es la primera causa de amputación no traumática y acorta la expectativa de vida si el paciente no se ajusta al tratamiento. O sea, es una enfermedad seria que necesita un cuidado múltiple”.
“Lo grave es que la mitad de los diabéticos tipo II no sabe que lo son –señala el especialista-. Por lo general son personas con exceso de peso que de pronto empiezan a orinar más, muestran un exceso de apetito, un poco más de sed, y en un estudio de laboratorio se descubre que tienen la glucosa alta”.
El diagnóstico de la diabetes tipo II
El Dr. González explica que la diabetes puede diagnosticarse con un simple análisis de sangre, midiendo la glucosa en ayunas: más de 126mg por decilitro de azúcar en sangre requiere que se repita el análisis, y si las dos veces da el mismo resultado, se confirma el diagnóstico de diabetes.
Si una persona está entre 100 y 126mg de azúcar en sangre en ayunas, tiene exceso de peso, presenta alteraciones de algunas grasas en la sangre y tiene antecedentes familiares de diabetes, lo más recomendable es realizar una prueba de tolerancia oral a la glucosa. En ese caso, los niveles de corte son distintos: se le da al paciente una carga de azúcar por boca y se observa cómo la maneja, porque una cosa es la glucosa en ayunas, pero en este caso se analiza qué sucede cuando come, es un “desafío” que se le plantea al paciente cuando se sospecha la enfermedad.
Si dos horas después de la carga, el paciente tiene un valor igual o mayor a 200mg de azúcar por decilitro de sangre, se lo diagnostica como diabético.
En el caso de que un paciente presente, en cualquier momento del día, valores iguales o mayores a 200mg de azúcar por decilitro de sangre, y tenga síntomas específicos (por ejemplo, pérdida de peso) también puede recibir el diagnóstico de diabetes.
“Cuando hablamos de diabetes no se trata de perseguir un valor de laboratorio -aclara el médico-, sino de evitar que el paciente tenga complicaciones que puedan acortarle la vida”.
El tratamiento de la diabetes tipo II
Tratar la diabetes tipo II implica atender varios aspectos:
- Cambiar los hábitos de vida: el médico instaurará un plan de alimentación, recomendará el ejercicio que el paciente esté en condiciones de hacer y también hará sugerencias para el manejo del estrés.Medicación: lo fundamental es dar con la medicación justa para bajar el azúcar tratando de evitar las hipoglucemias, porque se buscan niveles normales de azúcar pero no que baje demasiado, porque la hipoglucemia produce pérdida de reflejos, riesgos de caídas, fracturas y accidentes, alteraciones cognitivas de orientación y de memoria y a largo plazo pueden llevar a algún problema cardíaco. La insulina que algunos pacientes necesitan también puede producirles hipoglucemias, pero cuando se la requiere debe suministrarse sin temor: todo consiste en estar atentos y encontrar un equilibrio, con un buen control de la glucosa, sin hipoglucemias y con un buen peso corporal.
Además de controlar el azúcar en sangre, las hipoglucemias y el peso, hay que tener en cuenta que muchos pacientes diabéticos suelen ser hipertensos y dislipémicos (padecer alteraciones de las grasas en la sangre: colesterol malo alto y bueno bajo, triglicéridos altos). Por lo tanto, son muchos los aspectos a controlar: “Se trata de un tratamiento integral y de por vida”, puntualiza el Dr. González
Cómo incrementar la adherencia al tratamiento
Al ser un tratamiento de por vida, en una enfermedad seria que si no se maneja bien puede tener complicaciones graves que acortan la vida, es fundamental la educación del paciente, para que tome parte activa en el tratamiento. Es necesario que el paciente se involucre, conozca su situación, sus riesgos y se comprometa.
Siempre es más exitoso si se conversa con la familia, porque es muy difícil que el paciente cumpla el tratamiento si la familia no se adapta: hacer dos dietas suele durar poco tiempo. Y además, como los familiares de algún modo también están expuestos al mismo riesgo que el paciente (porque si el diabético es gordo es probable que todos coman bastante en la familia), los cambios de hábitos pueden ser saludables para todos.
Un factor muy condicionante para ser diabético tipo II es tener un par de padres diabéticos tipo II: si los dos padres son diabéticos tipo II, la probabilidad de que el hijo lo sea es de un 75% pero este riesgo puede reducirse a la mitad con dieta y ejercicio.
“Es importante que el paciente acepte los cambios que se instauren, así como facilitarle el acceso a los medicamentos y a los controles al diabético, para que no abandone el tratamiento -dice el especialista-. También hay que tratar de evitar las hipoglucemias por este motivo, porque si las tiene, el paciente suele interpretar que el tratamiento le hace mal y lo deja. Es fundamental que el mismo diabético controle su nivel de azúcar en sangre y pueda comprometerse con los cambios en relación a la alimentación y al ejercicio”.
La diabetes, explica el Dr. González, es una enfermedad que requiere cuidados pero que devuelve resultados y permite vivir bien si se la controla.
Tratamiento personalizado dentro de un marco general
“Si bien cada paciente debe manejarse según sus particularidades, los médicos tenemos guías, hay mucha evidencia acumulada”, explica el especialista, y detalla qué características del paciente son las que se tienen en cuenta para hacer ajustes y personalizar el tratamiento:
Dieta y ejercicio: los pacientes muy obesos pueden necesitar cirugía bariátrica, mientras que en los menos obesos alcanza con instaurar cambios alimentarios en su estilo de vida y variará la cantidad de calorías que pueda ingerir según cada caso. Si se trata de un paciente hipertenso habrá que controlar el sodio en la dieta. La grasa saturada debe reducirse en todos los diabéticos. La actividad física debe ser adaptada a su situación,  su masa corporal y qué complicaciones previas tenga el paciente.
Medicación: si bien existe una indicación general y se empieza con una o dos drogas tratado de elegir las que no producen hipoglucemia, ahí también hay que analizar qué pacientes son de más cuidado: por ejemplo los de más edad hacen más hipoglucemias, para ellos implican más riesgos cardiovasculares que para una persona más joven, además no las perciben bien y no se reponen bien; los pacientes con insuficiencia renal hacen más hipoglucemias y en ellos son severas; la gente que ingiere alcohol potencia el riesgo de hipoglucemias, al igual que las infecciones. Hay que tener en cuenta que cuanto más tiempo lleve una persona siendo diabética más difícil va a resultar revertir las complicaciones y más riesgo hay de hipoglucemias.

Terra