sábado, 20 de septiembre de 2008

intramed: Relación entre sedentarismo y metabolismo anormal de la glucosa

Relación entre sedentarismo y metabolismo anormal de la glucosa
La actividad física presenta un efecto protector sobre el riesgo de metabolismo anormal de la glucosa en adultos.
 
Dres. Dunstan D, Salmon J, Shaw J y colaboradores
SIIC

 

Introducción

En todo el mundo se observa el aumento de la obesidad y menor participación en actividades físicas. Recientemente, se ha destacado la importancia de la actividad física regular en las pautas de salud pública, que sugieren que la población adulta debe realizar actividad de intensidad moderada durante al menos 30 minutos, 5 días o más por semana, o de gran intensidad al menos 3 días a la semana, durante un mínimo de 20 minutos.
 
Los ensayos prospectivos han mostrado que la actividad física reduce el riesgo de diabetes. Un metaanálisis reciente de 23 estudios mostró que los individuos sedentarios presentan incremento del riesgo de 1.31 a 1.45 en comparación con los sujetos activos. Algunos estudios poblacionales transversales también han demostrado una asociación inversa entre la actividad física y el riesgo de intolerancia a la glucosa. No obstante, la mayoría de estos datos provienen de trabajos efectuados en poblaciones no caucásicas.

Las conductas sedentarias, como mirar televisión, han sido relacionadas con la obesidad y los factores de riesgo cardiovascular en niños y adultos. Dos estudios longitudinales realizados en los EE.UU. han informado una relación inversa entre el riesgo de diabetes tipo 2 (DBT2) y la actividad física y una asociación positiva con el tiempo transcurrido mirando TV (TTV).

Basado en datos del reciente estudio Australian Diabetes, Obesity, and Lifestyle (AusDiab), que incluyó pruebas por vía oral de tolerancia a la glucosa (POTG), el presente análisis evaluó las asociaciones transversales de la actividad física y el TTV con la presencia de índices de metabolismo anormal de la glucosa (alteración de la glucemia en ayunas, intolerancia a la glucosa y DBT2 de diagnóstico reciente).

Métodos

El AusDiab fue realizado durante 1999-2000 y estudió una muestra nacional representativa de Australia de 11 247 adultos de 25 años o más. El presente análisis se basó en datos de 8 299 participantes una vez excluidas las mujeres embarazadas y los sujetos que presentaran trastornos que pudieran afectar la realización de actividad física, o aquellos con antecedente de angina de pecho, accidente cerebrovascular o infarto agudo de miocardio.

Además de la POTG, a los participantes se les midió la circunferencia de la cintura (CC), la altura y el peso. La obesidad fue definida con una CC de al menos 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres. Los participantes con índice de masa corporal (IMC) entre 25 y 29.9 kg/m2 fueron clasificados con sobrepeso y aquellos con IMC mayor o igual de 30 kg/m2, con obesidad. Mediante un cuestionario se determinaron las características demográficas, la actividad física y el TTV. El cuestionario Active Australia Survey fue empleado para informar la frecuencia y duración de la actividad física en la semana previa. Se crearon categorías de actividad física total para reflejar las recomendaciones actuales: aquellos que cumplen las pautas de salud pública para actividad física (2.5 o más horas/semana), aquellos que realizan alguna actividad física pero que no cumplen las pautas (0-2.49 horas/semana) y los sedentarios (0 hora/semana). Los participantes también informaron el tiempo total que miraron TV o videos en la semana previa. Se crearon 3 categorías: 0-7, 7.01 a 14 y > 14 horas/semana de TTV). La ingesta de nutrientes se evaluó mediante un cuestionario validado autoadministrado de frecuencia de consumo de alimentos.

Resultados

Los participantes que pasaron más tiempo realizando actividad física eran más jóvenes y fue más probable que tuvieran estudios universitarios completos, y menos probable que fumaran, tuvieran sobrepeso o metabolismo anormal de la glucosa. Además, presentaron menor ingesta de grasa total y grasa saturada y mayor consumo de carbohidratos, azúcares, fibra y alcohol. Los sujetos que pasaron mayor tiempo frente a la TV eran mayores y fue menos probable que hubiesen completado los estudios universitarios, y más probable que fumaran, tuvieran sobrepeso y metabolismo anormal de la glucosa. También presentaron mayor consumo de energía total, grasas totales y saturadas, carbohidratos totales y azúcares. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas entre ambos grupos respecto de la actividad física total. La correlación entre el TTV y el nivel de actividad física resultó no significativa (r = -0.04).

El riesgo de metabolismo anormal de la glucosa se asoció inversamente con la actividad física total en ambos sexos. Las asociaciones persistieron significativas luego del ajuste por nivel de educación, historia familiar de diabetes, tabaquismo, covariables dietarias y TTV pero no resultaron significativas luego del ajuste por CC. Las mujeres que realizaron al menos 2.5 horas/semana de caminata más actividad moderada tuvieron menor probabilidad de presentar metabolismo anormal de la glucosa en comparación con las que no alcanzaron las recomendaciones de salud pública. No se observaron asociaciones significativas para caminata más actividad moderada en hombres.

Luego del ajuste por la edad, los niveles mayores de TTV se asociaron con aumento del riesgo de metabolismo anormal de la glucosa en mujeres pero no en hombres. El ajuste por nivel de educación, historia familiar de diabetes, tabaquismo, covariables dietarias y actividad física no alteró los odds ratios (OR). Sin embargo, la inclusión de la CC en el modelo condujo a mayor atenuación en la asociación, en ambos sexos.
Por cada hora por día de incremento en el TTV, se observó un aumento del 7% del riesgo de metabolismo anormal de la glucosa en hombres y del 18% en mujeres. Por el contrario, 30 minutos/día de aumento en la actividad física se asoció con una reducción del 11% del riesgo de metabolismo anormal de la glucosa en hombres y  del 10% en mujeres.

En comparación con las personas que miraron TV hasta 14 horas/semana (grupo de referencia), el TTV > 14 horas a la semana se asoció con un aumento significativo del riesgo de un nuevo diagnóstico de DBT2 en hombres (OR 2.4) y mujeres (OR 2.2). El TTV > 14 horas/semana también se asoció con aumento del riesgo de intolerancia a la glucosa en mujeres. Las participantes que realizaron al menos 2.5 horas semanales de actividad física presentaron significativamente menor probabilidad de intolerancia a la glucosa frente a aquellas con < 2.5 horas/semana.

Conclusiones

En este importante estudio transversal en adultos australianos, la adhesión a las recomendaciones de actividad física (al menos 2.5 horas/semana) se asoció con menor riesgo de metabolismo anormal de la glucosa en ambos sexos. El estudio también demostró que el estilo de vida sedentario, caracterizado por el tiempo utilizado en mirar TV, se asoció significativamente con aumento del riesgo de metabolismo anormal de la glucosa en mujeres, independientemente de los efectos de la actividad física. El mayor TTV también duplicó el riesgo de un nuevo diagnóstico de DBT2 en ambos sexos. El presente trabajo también demostró una asociación inversa entre la actividad física y la presencia de diabetes asintomática o sus precursores.

Los hallazgos sugieren que los adultos que adhieren a las recomendaciones mínimas de actividad física pueden reducir el riesgo de presentar metabolismo anormal de la glucosa independientemente del TTV y de la ingesta alimentaria.

El presente estudio mostró resultados mixtos respecto de otras categorías de metabolismo anormal de la glucosa puesto que se observó una asociación positiva entre el TTV y la intolerancia a la glucosa en mujeres pero no en hombres, sin relación significativa para la glucosa en ayunas en hombres ni mujeres. Si bien la relación entre el TTV y el metabolismo anormal de la glucosa en mujeres se atenuó con el ajuste por la CC, la asociación fue más pronunciada en mujeres que en hombres.

Las diferencias entre sexos en las asociaciones entre el TTV y el metabolismo anormal de la glucosa pueden deberse a limitaciones en el instrumento de medición de la actividad física, que excluye la evaluación de la actividad física doméstica y ocupacional. Además, estudios previos han demostrado que mayor proporción de mujeres subinforman la ingesta alimentaria. Esto podría explicar la asociación más fuerte entre el TTV y un metabolismo anormal de la glucosa en mujeres aun luego del ajuste por la ingesta alimentaria.

Mirar TV también se ha asociado con el consumo de refrigerios. El estudio mostró que los adultos con tendencia a mirar más TV presentaron también un patrón alimentario poco saludable, con mayor ingesta energética total, de grasas y de grasas saturadas.

En conclusión, los niveles más altos de actividad física se asocian con menor riesgo de metabolismo anormal de la glucosa no diagnosticado en adultos. Por el contrario, mirar TV por tiempo prolongado aumenta el riesgo, especialmente en mujeres. Estos hallazgos indican que la promoción de la actividad física y la recomendación de mirar menos TV pueden constituir importantes estrategias de salud pública para la prevención del metabolismo anormal de la glucosa y la DBT2.



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Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en RSE de la ONU
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