viernes, 10 de noviembre de 2017

La diabetes y la gripe: cuidados especiales

La diabetes y la gripe: cuidados especiales

la diabetes y la gripe

El pescarse una gripe o un resfriado no es algo divertido para nadie. Y si tienes diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2, no sólo no es divertido, sino hasta puede ser complicado. Cuando tienes diabetes y gripe, necesitas cuidados especiales. ¿Por qué? Sigue leyendo y descubrirás qué puedes hacer para recuperarte de la mejor manera posible.

Para las personas que padecen de diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2, el tener una gripe o un resfriado (no son lo mismo) es algo que puede resultar mucho más complicado que para el resto de las personas. La gripe y los resfriados incluyen síntomas que pueden interferir en el manejo de tu diabetes, y los medicamentos para tratar estas enfermedades, también.

¿Cómo es que la gripe afecta tu diabetes?

  • En muchas ocasiones la gripe y los resfriados, pueden causarte náuseas, vómito y diarrea, los cuales hacen que tus niveles de glucosa se eleven.
  • Si te deshidratas porque no comes bien, no tomas suficientes líquidos o como resultado de la diarrea y el vómito, tus niveles de glucosa bajarán demasiado.
  • Las infecciones pueden hacer que tu glucosa en la sangre, suba.
  • La influenza o gripe puede llevar a complicaciones serias como la neumonía o pulmonía. Las personas con diabetes están tres veces más propensas a morir de este tipo de enfermedad respiratoria, que los que no padecen diabetes.
  • Cuando tu cuerpo padece el estrés de una enfermedad, crea muchas ketonas, un residuo que significa que tu cuerpo no está usando correctamente la glucosa. Esto es especialmente cierto para las personas que tienen diabetes tipo 1.
  • Algunos medicamentos de venta libre contienen azúcar, lo cual provoca un aumento de los niveles de glucosa en tu sangre.

Entonces, ¿qué medicamentos debes tomar?

Si eres diabético, sabrás que la mayoría de los medicamentos para la gripe que encuentras en la farmacia dicen "no aptos para las personas diabéticas". Esto es ya  sea porque contienen mucha azúcar que puede ser perjudicial o porque tienen otra contraindicación. Probablemente lo mejor que puedes hacer es tomar acetaminofén (Tylenol) para reducir los dolores y la fiebre. No compres los medicamentos de venta libre sin antes saber si son buenos para ti. Primero consulta con tu médico.

Para el tratamiento de tu gripe, también debes descansar y tomar suficientes líquidos. Además, debes monitorear tus niveles de glucosa con frecuencia para asegurarte de que no están subiendo demasiado, o en caso de que así sea, estar preparado(a) para actuar.

En resumidas cuentas: lo principal, es reunirte con tu médico para que entre los dos creen un "plan para cuando te enfermas" y te tomes los días que sean necesarios para recuperarte. De esa forma, puedes establecer un horario fijo para comer, podrás mantenerte hidratado(a) –bebe agua por lo menos cada hora-, monitorear tu glucosa con regularidad y tomarte la temperatura. No dejes de tomar tus medicamentos para la diabetes a menos que tu doctor te lo recomiende.

¿Cuándo llamar a tu médico?

Si tienes diabetes y gripe o resfriado debes llamar a su médico en caso de que:

  • Tus niveles de glucosa en sangre estén por arriba de 180 mg/dL.
  • Tus niveles de glucosa en sangre estén por abajo de 70 mg/dL.
  • Vomites todo lo que comes o bebes y tengas diarrea.
  • Tu temperatura esté por arriba de 101 grados Farenheit o 38.3 grados centígrados.

Por último te recomiendo seguir el mejor tratamiento para la prevención de la gripe (influenza o flu): la vacuna contra la gripe (influenza). Es la mejor manera de prevenir las complicaciones, tanto para las personas diabéticas como para quienes no padecen de esta enfermedad.

Así que ¡a prevenir! Y si ya te dio gripe, sigue las recomendaciones de tu médico y no te automediques.

 

Ultima revisión: 2017

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Rodrigo González Fernández
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jueves, 9 de noviembre de 2017

COLOR + COLOR + NEGRO (O LA COMBINACIÓN CROMÁTICA DEL MOMENTO)

COLOR + COLOR + NEGRO (O LA COMBINACIÓN CROMÁTICA DEL MOMENTO)

08 NOVIEMBRE 2017

viernes, 3 de noviembre de 2017

#DIABETES ¿cómo se diagnostica? ¿cuándo debes ser examinado?

La diabetes: ¿cómo se diagnostica? ¿cuándo debes ser examinado?

diagnóstico de la diabetes

¿Estás en riesgo de desarrollar la diabetes? ¿Qué exámenes te hará el médico para detectar si la tienes? ¿Cómo se diagnostica esta enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de un nivel de glucosa o azúcar elevado en la sangre? Aquí te contamos cuándo ir al médico y qué esperar durante tu visita.

Sabiendo que su madre había tenido diabetes y que, por eso, ella tenía riesgo de padecerla, Paula se realizaba controles periódicamente. Fue así como un día, un análisis mostró niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre elevados, prueba de que la diabetes se había declarado, aunque ella no se había dado cuenta de los síntomas que le indicaran la presencia de la enfermedad.

Por el contrario, Raúl, que había llevado una vida de excesos sin preocupaciones, de repente comenzó a notar que orinaba muy seguido y tenía la boca muy seca y mucha sed, todo el tiempo; además, se sentía continuamente cansado, con un malestar difícil de identificar y de explicar. No tenía idea que esos eran síntomas de diabetes hasta que alguien se lo hizo notar. Entonces pidió ayuda profesional, justo a tiempo, ya que el nivel del azúcar en su sangre era muy elevado, y podría haber empezado a tener otras complicaciones.

Tal como ocurrió con Paula y Raúl, la diabetes puede presentarse de manera silenciosa o manifestarse a través de ciertos síntomas. Para detectarla y diagnosticarla, en general se utiliza una prueba de sangre. Por eso, es importante que consultes con tu médico, ya sea porque tienes síntomas de diabetes o porque tienes riesgo de padecerla.

Factores de riesgo para la diabetes

Además de que algún pariente o familiar tuyo padezca o haya padecido esta enfermedad, otros factores de riesgo para desarrollar la diabetes son:

  • No ser activo físicamente  (llevar una vida sedentaria)
  • Haber dado a luz a un bebé de más de 4 kilos (más de 8.8 libras) o que te hayan diagnosticado diabetes gestacional durante tu embarazo
  • Tener presión alta (140/90 mmHg o más) o estar en tratamiento para esta enfermedad
  • Tener bajo el denominado colesterol bueno (conocido como HDL por sus iniciales en inglés) – un nivel menor de 35 mg/dL o elevados los triglicéridos – por arriba de 150 mg/dL
  • Tener el síndrome de ovario poliquístico (conocido como POC, por sus iniciales en inglés) también llamado Síndrome de Stein-Leventhal
  • Haber tenido trastorno de intolerancia a la glucosa (IFG o IGT, por sus iniciales en inglés) en exámenes previos. Esto significa que tuvieron elevación del azúcar a niveles pre-diabéticos anteriormente
  • Tener acantosis pigmentaria, una condición que se caracteriza por la presencia de piel oscura, gruesa y aterciopelada en las áreas flexibles y en los pliegues del cuerpo, como alrededor del cuello o en las axilas
  • Tener antecedentes de enfermedad cardiovascular

Síntomas de la diabetes

Los principales síntomas de la diabetes que podrías notar son:

  • Visión borrosa
  • Mucha sed
  • Fatiga
  • Micción frecuente (orinar mucho)
  • Hambre
  • Pérdida de peso
  • Heridas que tardan en sanar

Diagnóstico de la diabetes

Para detectar la diabetes, el médico también puede utilizar un análisis de orina para buscar glucosa y cetonas, pero esta prueba por sí sola no permite diagnosticar la diabetes. Para ello, además, es necesario contar con un análisis de sangre en ayunas (conocido como FPG, por sus iniciales en inglés, que significa que se utiliza el plasma de la sangre en ayunas), y mide el nivel de azúcar (o glucemia) en la sangre:

  • Si el resultado indica entre 70 y 100 mg/dL (miligramos por decilitros) es normal.
  • Si el resultado es mayor de 126 mg/dL en dos ocasiones, se diagnostica diabetes.
  • Si el nivel es entre 100 y 125 mg/dL, se denomina intolerancia a la glucosa o prediabetes, lo que significa que estás en mayor riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.

Otros exámenes que ayudan a detectar y diagnosticar la diabetes son:

  • Examen de hemoglobina A1c (HbA1c): se utilizaba para ayudar a los pacientes a vigilar qué tan bien están controlando su nivel de glucosa en la sangre. Desde el año pasado, la Asociación Americana de la Diabetes también lo recomienda para diagnosticar la diabetes e identificar la prediabetes. El resultado es normal si es inferior a 5.7%. Si está entre 5.7% y 6.4%, indica que es prediabetes. Cuando es de 6.5% o superior, significa diabetes.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa oral (OGTT, por sus iniciales en inglés): luego de estar en ayunas durante 8 horas, se hace un análisis de sangre. La persona debe ingerir una bebida con glucosa y se toman exámenes de sangre en las siguientes 2 horas para medir el nivel de glucosa en la sangre. De ese modo se evalúa la forma en que el cuerpo asimila la glucosa. Si el nivel de glucosa está por arriba de 200 mg/dL después de dos horas, se diagnostica diabetes.
  • Glucemia aleatoria (sin ayunar, en cualquier momento): se realiza en cualquier momento, independientemente de cuándo haya comido la persona. Se sospecha la existencia de diabetes si los niveles son superiores a 200 mg/dL y están acompañados por los síntomas clásicos mencionados más arriba (esta prueba se debe confirmar con otra de examen de sangre en ayunas).

Si te han detectado prediabetes, es importante que empieces a cuidarte para evitar que desarrolles la diabetes. Si ya tienes diabetes, recuerda que la recomendación es que te realices un análisis de HbA1c cada 3 a 6 meses y que revises tus niveles de colesterol y de triglicéridos mínimo cada año.

La diabetes es una enfermedad crónica que puede causar problemas de salud graves si no te cuidas y controlas tus niveles de azúcar en la sangre, tu presión arterial, tus niveles de colesterol, triglicéridos, mantienes un peso saludable y sigues las recomendaciones de tu equipo de salud. Si mantienes una alimentación saludable, te ejercitas regularmente y evitas el estrés, puedes sentirte bien y vivir una vida larga y feliz.

 

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jueves, 17 de agosto de 2017

CUIDADO CON LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS

CIENCIA

El peligro de abandonar la medicina convencional por terapias alternativas

Por  16/08/17 - 19:12

Un estudio analiza la supervivencia de los pacientes con cáncer que optaron por terapias alternativas en lugar de elegir tratamientos con base científica.

El peligro de abandonar la medicina convencional por terapias alternativas
Fuente: Pixabay.

Las terapias alternativas y complementarias incluyen una gran variedad de prácticas, tales como la acupuntura, la reflexología, la homeopatía o las flores de Bach, que se publicitan como supuestos tratamientos contra un gran abanico de enfermedades. Sin embargo, en el caso de que sustituyamos la medicina convencional por una de estas pseudoterapias, nuestro estado de salud se agravará y tendremos muchas más posibilidades de morir.

Un reciente estudio publicado en Journal of the National Cancer Institute advierte de los peligros que encierra el hecho de elegir una terapia alternativa en lugar del tratamiento convencional (quimioterapia, radioterapia, cirugía o terapia hormonal) para tratar el cáncer. Según sus resultados, aquellos pacientes que sufran un tumor maligno presentan una peor supervivencia a los cinco años si optan por las pseudoterapias.

La investigación, realizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (Estados Unidos), analizó un total de 840 individuos, de los que 280 habían optado por las pseudoterapias tras la detección del cáncer y 560 habían seguido las indicaciones médicas. El trabajo comparó cuántos pacientes habían sobrevivido a los cinco años de haber sido diagnosticados de la enfermedad en función de si habían elegido una terapia alternativa o los tratamientos de la medicina convencional. Los resultados son una prueba de algo que ya sabíamos o intuíamos: recibir una pseudoterapia en lugar del tratamiento oncológico avalado por la evidencia científica no es una buena idea.

homeopatía
Alim Yakubov | Shutterstock

Según el artículo, el riesgo es especialmente significativo en los casos de cáncer de mama, de pulmón y colorrectal, pero no en los de próstata, probablemente por el carácter más 'benigno' de estos tumores. En el caso de los tumores de mama, la posibilidad de haber fallecido era cinco veces mayor, mientras que en el cáncer colorrectal era cuatro veces superior y en los tumores pulmonares, el doble. Los autores del trabajo, no obstante, advierten de que sus resultados presentan limitaciones al tratarse de un estudio observacional, en el que podría haber cierto sesgo de selección y en el que podrían no haber contado con pacientes que hubieran recibido terapias con base científica en otros centros.

Los resultados apoyan la evidencia científica disponible hasta la fecha. En 2004, dos investigadores del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering afirmaron en un trabajopublicado en The Oncologist que las terapias alternativas "no habían sido probadas" y que "pueden ser dañinas". En términos similares se expresaba recientemente la Fundación para la Investigación del Cáncer de Reino Unido, cuando señalaba que "no había evidencia científica ni médica que mostrase que las terapias alternativas pudieran curar el cáncer".

Mientras las pseudoterapias se empleen de forma complementaria, su uso puede ayudar como efecto placebo, pero en ningún caso servirá si optamos por ellas como terapias alternativas, es decir, como sustitutas en lugar de por los tratamientos médicos que sí tienen base científica. Porque, parafraseando al músico y humorista Tim Minchin, "la medicina alternativa que ha demostrado funcionar se llama medicina".


































































































































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viernes, 14 de julio de 2017

DIABETES Y POSIBILIDAD DE AFECTAR RIÑONES.

Cuando la diabetes afecta a los riñones: terapias para la función renal

riñones

Con el paso del tiempo, la diabetes puede provocar problemas en los riñones, que dejan de funcionar correctamente y hacen necesario que la persona necesite seguir una terapia de reemplazo de riñón, que puede incluir diálisis o hasta un trasplante de órgano. En este artículo te contamos más detalles sobre este tema, para que puedas tomar decisiones bien fundamentadas.

La diabetes y los riñones

Cuando alguien a alguien se le diagnostica diabetes, debe tomar conciencia de lo importante que es controlar la enfermedad. Si esto no se logra, es posible que con el tiempo esta condición afecte a otros órganos como la vista, el corazón, los nervios y los riñones. En relación a estos últimos, es importante que sepas que la diabetes es la causa principal de lo que se conoce como insuficiencia renal crónica: se estima que es la responsable del 45 por ciento de los casos de insuficiencia renal. ¡Imagínate el impacto que causa, ya que en el mundo hay alrededor de 171 millones de personas que padecen de diabetes!

Para que puedas comprenderlo mejor, la insuficiencia renal o falla renal se produce cuando los riñones dejan de funcionar correctamente o dejan de funcionar por completo. Los riñones son dos órganos del tamaño de un puño, con forma de frijol, ubicados en la parte media de la espalda, que cumplen una función vital para el cuerpo: filtran y purifican la sangre, o sea, la mantienen equilibrada químicamente.

Cada día, los riñones de una persona procesan aproximadamente 190 litros de sangre para eliminar alrededor de 2 litros de productos de desecho y el exceso de agua, que el cuerpo pierde al orinar. Si esto no ocurriera, los desechos se acumularían en la sangre y dañarían al cuerpo. Por ejemplo, el exceso de líquidos puede poner en peligro la vida y puede afectar las funciones del corazón y del cerebro.

Ahora bien, ¿por qué las personas con diabetes tienen más posibilidades de sufrir insuficiencia renal? Porque los niveles elevados de azúcar en la sangre, característicos de la diabetes, pueden dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluyendo los de los riñones.  Estos vasos son los que les permiten filtrar y realizar su función, pero al dañarse, se estrechan y se obstruyen y disminuye el flujo de sangre. Al disminuir la circulación y la cantidad de sangre, los riñones se deterioran, no pueden funcionar bien y, la primer señal es que la albúmina (un tipo de proteína) se filtra en vez  de reabsorberse nuevamente para entrar al torrente sanguíneo y se pasa a la orina, en donde no debería estar.

La diabetes también puede causar daños en los nervios del cuerpo, que son los que transportan mensajes entre el cerebro y otros órganos como la vejiga. Si los nervios de la vejiga están dañados, es posible que el cuerpo no reconozca cuándo está llena, y la presión de la vejiga llena puede dañar los riñones.

Además, si la orina permanece mucho tiempo en la vejiga, puede provocar una infección en las vías urinarias, debido a la presencia de bacterias que crecen rápidamente en la orina con niveles elevados de azúcar. A menudo, estas infecciones afectan a la vejiga, aunque a veces se extienden a los riñones.

Cuando una persona desarrolla insuficiencia renal crónica, a veces es necesario lo que se conoce como terapia de reemplazo de riñón que, para decirlo de forma sencilla, consiste en buscar un modo artificial para que el cuerpo elimine sus desechos, como si lo hiciera a través de sus propios órganos.

Para ello se utiliza algo que se denomina diálisis, que puede ser de dos tipos, hemodiálisis o diálisis peritoneal. La hemodiálisis filtra las sustancias residuales y elimina el exceso de líquido de la sangre. Generalmente, se hace en un centro de diálisis, en sesiones de tres a cuatro horas, tres veces por semana.

La diálisis peritoneal, en cambio, no filtra la sangre directamente sino que lo hace a través de un líquido estéril que se introduce dentro de la cavidad abdominal mediante un tubo denominado catéter, que se coloca de manera permanente debajo de la piel. El líquido se elimina luego de absorber los desechos. Si aprendes, puedes usar este método en tu hogar, por eso es una buena alternativa para algunas personas, aunque toma bastante tiempo y cuidado personal.

Otra alternativa a la diálisis es hacerse una operación de trasplante de riñón que, en el caso de los diabéticos, suele hacerse junto con un transplante de páncreas (por eso se dice que es un trasplante renopancreático). El páncreas es el órgano que produce la insulina, una sustancia capaz de procesar la glucosa (el azúcar) de los alimentos y convertirla en energía para el cuerpo.

Esta operación no es para todos, se trata de una cirugía complicada y riesgosa (¡cuando incluye ambos órganos dura alrededor de seis horas!), aunque ha demostrado que mejora la calidad de vida de las personas con insuficiencia renal y diabetes, sobre todo cuando los órganos son donados por algún familiar o pariente. Los riñones también pueden se puede obtener de otros donantes, ya sean vivos o que hayan fallecido recientemente. Cada país tiene sus propias reglamentaciones con respecto a la donación de órganos.

Como ves, todas estas opciones tienen sus ventajas y desventajas. Tu médico te ayudará a elegir cuál es la más apropiada para ti, de acuerdo a tu estado de salud y a tus costumbres.

Por último, si eres diabético, recuerda que puedes hacer mucho para evitar los problemas en los riñones: controla tu nivel de azúcar en la sangre, mantén la presión sanguínea y el colesterol bajo control, hazte los controles y toma los medicamentos, tal como te lo indique tu médico. Además, recuerda que el llevar una alimentación sana y balanceada (como te han recomendado para tu diabetes, baja en sal y en grasas saturadas) a las mismas horas, el hacer ejercicio con regularidad y el evitar el tabaco, son parte integral de tu tratamiento.

 

Publicación original: 2011

Ultima revisión: 2017

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Imágen © iStock / RobinOlimb


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